7 La ciudad que empujó a sus corredores del planeta. La lluvia solo lo hizo más épico, más memorable. Incluso antes del día de carrera, las estadísticas arrojaban números para el recuerdo: alrededor de 11.000 runners procedentes de 138 puntos diferentes del planeta –un 15% más que en 2024– hacían de esta edición la más internacional de la historia, y el hervidero de corredores en que se había convertido la Expo 21K Feria Valencia en la previa ya había avisado: el mundo buscaba una edición de Medio Maratón Valencia Trinidad Alfonso Zurich para la historia. Y la encontró. La prueba dio una vuelta de tuerca más entre los retos que le quedan por conquistar. Fue histórica, sí, pero esta vez no por marcas de récord, sino por su gente. En la edición más multitudinaria que se recuerda, Valencia demostró que no solo de plusmarcas deportivas vive un gran medio maratón. El récord más sonado no estuvo solo en las piernas de un atleta de élite, sino en las de los 26.077 corredores que cruzaron la línea de meta. Esta vez, el papel principal no fue para Yomif Kejelcha, Agnes Ngetich o Carlos Mayo. Ni siquiera para Andreas Almgren, el sueco que sí rompió barreras y logró la mejor marca europea de todos los tiempos. Esta vez, los protagonistas fueron Sandra, Dennis, Jesús o Sophie, corredores anónimos que no llenarán portadas de periódico, pero sí las de su propia aventura. Fueron ellos quienes cumplieron sueños e hicieron el Medio Maratón Valencia Trinidad Alfonso Zurich un poco más histórico. Ellos dieron sentido a un dicho extendido entre el corredor popular. “En Valencia nunca se corre solo, la ciudad te empuja”, reconocía Migue, un andaluz habitual en este Medio Maratón Valencia, pero que lucía tan sorprendido como si de su primera vez se tratara. Aseguraba que, a pesar de haber participado en algunas de las mejores carreras del país, Valencia no deja de asombrarle por la forma en que le arropa. Porque la lluvia o el viento pudieron apagar algunas marcas que, durante varios kilómetros, hicieron camino de récord, pero no los aplausos del público más entregado de la Tierra. Ese es, precisamente, uno de los grandes reclamos para aquellos que aterrizan en Valencia desde más allá de las fronteras nacionales, el carácter festivo de una ciudad que se vuelca con su carrera. “Por eso es única
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