14 a pesar de un palpable dolor de rodilla que apenas le dejaba continuar. Probablemente, no hubiera terminado la prueba de no ser por la gente que le animó en los últimos kilómetros. Justo cuando el muro hace estragos, ahí está Valencia para alentar a diestro y siniestro, conocidos y extraños. Valencia es agradecida y ese es un factor diferencial para quien diseña su ruta y elige dónde inscribirse. Ser el paraíso de las marcas es otro, claro. Valencia también se ha convertido en eso: todo un edén para los más exigentes cuyo sueño no pasa por cruzar esta icónica meta, sino por hacerlo con una nueva plusmarca que compartir con los suyos. Uno de los circuitos más llanos de Europa hace volar y la animación, sentirse como una auténtica estrella del deporte a la que todo el mundo observa. La motivación al son de los más de 160 puntos de animación es tal que sobran las playlists y los auriculares de última generación. Por un instante, los populares se reencarnan en una Joyciline Jepkosgei o un John Korir de la vida. Porque la élite africana que pone Valencia en el mapa del running profesional es tan necesaria como los miles que se retan con millones de historias personales en la mochila. El sonido del júbilo por un récord mundial es tan atronador como el de un sueño particular cumplido contra viento y marea. La mejor marca mundial femenina del año es tan meritoria como la de las más de 8000 mujeres que se pusieron el dorsal en Valencia. Las historias de los 24.000 internacionales tienen tanto eco como las de los 7000 valencianos que corrieron en su casa. La del running. Ahora, la capital del paraíso del maratón.
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