51 Cuando has corrido un puñado de maratones, te das cuenta de que, quizá, el momento más importante no es ese en el que te descubres en pantalón corto en pleno diciembre, justo antes de escuchar el pistoletazo de salida del Maratón Valencia. El momento clave es cada uno de los que el corredor colecciona durante todo un fin de semana… en el Paraíso del Running. Para muchos, el instante preciso en el que recogen su dorsal; para otros, las charlas compartidas en la Expo 42K Feria Valencia; para los más impacientes, el Bimbo Valencia Breakfast Run. Justo la mañana anterior a la carrera. Tú, que a pesar de que el domingo ibas a regalarle 42 kilómetros a tus piernas, quisiste estrenar la famosa pasarela azul del lago de l’Hemisfèric, puede que seas uno de esos inquietos que desayunaron una 5K a 24 horas del gran día. Te pusiste las zapatillas, probablemente las mismas con las que te preparabas para triunfar al día siguiente, y bajaste al Jardín del Túria junto con una marea de corredores de todas partes del mundo. En el Bimbo Valencia Breakfast Run, miles de runners disfrutaron de un ambiente ligero, juguetón. No se trataba de darlo todo, sino de estirar las piernas, de disfrutar de la calma antes de la tempestad, de rodar juntos sobre la recta final del circuito y de cruzar la meta… antes que nadie. Y de almorzar, claro. Algo tan característico de esta ciudad no puede faltar en un evento paralelo como este. Al acabar el rodaje, en el Breakfast Run se recupera energía con Bimbo, Cárnicas Serrano, Coca-Cola, Enervit y Cola-Cao. Un almuerzo que forma parte de nuestra carrera y su simbiosis con la ciudad, su gente y su Jardí del Túria.
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